El mantenimiento planificado suele ser clave para mantener rendimiento y reducir paradas inesperadas. Actividades como lubricación de guías, revisión de correas, inspección de cuchillas y verificación de tensiones de film pueden prevenir degradación del sello y cortes inexactos. Programas de mantenimiento basados en horas de operación o en condiciones (vibración, temperatura) pueden ayudar a establecer intervalos eficientes sin sobremanipular los equipos.

La formación de operadores y técnicos influye directamente en la tasa de merma. Personal con prácticas estandarizadas para cambios de formato, ajuste de temperatura y verificación de parámetros tiende a generar menos rechazo. Además, guías visuales y listas de verificación antes de arrancar la línea pueden reducir errores operativos que conllevan desperdicio de material o producto.
El análisis de causa raíz sobre mermas recurrentes ayuda a identificar si el origen es material, proceso o equipamiento. Medir la cantidad de film desperdiciado por lote, la proporción de rechazos por sello y el tiempo dedicado a re-trabajo proporciona datos accionables para priorizar mejoras, como ajustar la geometría del forming o cambiar la estrategia de corte para reducir rebabas.
Finalmente, la gestión de repuestos y la planificación de paradas para mantenimiento mayor permiten mantener la disponibilidad sin incrementar pérdidas por fallos. Inventarios críticos de piezas sujetas a desgaste, junto con procedimientos de limpieza y calibración regulares, pueden sostener la eficiencia operativa y contribuir a una reducción sostenida de mermas en el largo plazo.